Rompiendo el Silencio: una tarde detrás de cámaras que terminó hablando de mi propia historia

Por Germán Ángel

Editor de LA Best | Coffee Time

Hay días en los que uno llega a un estudio de televisión pensando que simplemente va a participar en un programa.  Y hay otros en los que, sin saberlo, termina haciendo un viaje hacia su propia historia.

El pasado viernes tuve la oportunidad de participar en “Rompiendo el Silencio”, un espacio de Visión Latina dedicado a conversar sobre temas que forman parte de nuestra realidad, nuestra salud, nuestras familias y nuestras comunidades. El programa forma parte de la programación de Visión Latina, una plataforma que busca ofrecer contenidos informativos y de interés para la familia latina.

Pero para mí aquella tarde tenía un significado mucho más profundo.

El tema era el alcoholismo.

Y cuando se habla de alcoholismo frente a una cámara, para mí no es simplemente un tema de televisión.

Es parte de mi vida.

36 años después, sigo hablando del tema

Llevo 36 años de sobriedad.

Por eso, cuando recibí la oportunidad de participar en una conversación sobre el alcoholismo, sentí que no estaba llegando al estudio solamente como periodista, comunicador o editor de LA Best.

Llegaba también como alguien que conoce de cerca lo que significa tomar una decisión que puede cambiar una vida.

Con los años he aprendido que hablar de alcoholismo no debe hacerse desde el juicio, sino desde la comprensión.

Detrás de una persona que tiene problemas con el alcohol puede haber una familia preocupada, hijos que sufren, relaciones que se deterioran, sueños que se pierden y, muchas veces, una persona que simplemente necesita encontrar una puerta para comenzar de nuevo.

Por eso considero tan importante romper el silencio.

Porque hablar puede ser el primer paso.

Un encuentro inesperado con una nueva generación

Pero aquella tarde también me dejó otra experiencia.

Durante mi participación coincidí con jóvenes mujeres muy inteligentes, preparadas y con una visión muy interesante de la vida y de nuestra sociedad.

Fue uno de esos encuentros que recuerdan por qué la televisión sigue siendo un medio tan poderoso: porque detrás de cada programa hay personas, historias, experiencias y diferentes generaciones que se encuentran alrededor de una conversación.

Yo llegué representando también mi trabajo como editor de LA Best, la revista digital donde tengo mi sección “Coffee Time”.

Y aunque mi mundo normalmente gira alrededor del café, los empresarios, los productores, las historias de quienes trabajan alrededor de esta bebida y los encuentros que construyen nuestra cultura, aquella tarde el café quedó simbólicamente a un lado.

El tema era otro.

Era la vida.

Obed Munoz: detrás de la cámara también hay una historia

Y mientras yo estaba frente a las cámaras, mi asistente y director de “Cafecitos con Don Germán”Obed Munoz, estaba presente haciendo algo que para nosotros es fundamental: documentar la experiencia.

Obed estuvo tomando fotografías durante la jornada para posteriormente acompañar esta historia desde la mirada de LA Best y de nuestro proyecto de comunicación.

Porque una producción de televisión no termina cuando se apaga la cámara.

Detrás de cada imagen hay personas trabajando.

Hay productores, directores, camarógrafos, técnicos, maquillistas, asistentes, invitados, periodistas y fotógrafos.

Hay personas que llegan mucho antes de que comience la transmisión y que permanecen después de que termina.

Y precisamente eso es lo que muchas veces no ve el público.

El mundo que existe detrás de una pantalla


Como comunicador, llevo muchos años entrando y saliendo de estudios de televisión.

He producido televisión, he cubierto acontecimientos, he entrevistado personas y he contado historias desde diferentes escenarios.

Pero cada vez que entro a un estudio vuelvo a sentir la misma fascinación.

Porque frente al espectador solamente aparecen unas cámaras, unas luces y unas personas conversando.

Pero detrás existe toda una maquinaria humana.

La televisión es, en realidad, un trabajo colectivo.

Y eso también me hizo pensar en la historia de los medios hispanos en Los Ángeles.

Uno de los nombres que aparece en esa evolución es Alex Meruelo, empresario nacido en Nueva York y criado en Los Ángeles, quien construyó un importante grupo empresarial con intereses en diferentes sectores, incluyendo los medios de comunicación. Su trayectoria también está vinculada con KWHY-TV y con Meruelo Media.

KWHY-TV, Channel 22, fue adquirido por Meruelo Group en 2011 y posteriormente se convirtió en una pieza importante dentro de su expansión en medios.

Hoy, el ecosistema de medios hispanos en Los Ángeles continúa evolucionando y plataformas como Visión Latina representan otra etapa de esa historia: una televisión que busca llegar a la familia latina tanto por la señal tradicional como por las plataformas digitales. El propio sitio de Visión Latina mantiene una presencia activa con noticias, programas y contenidos multimedia.

De las cámaras al café

Quizás lo más interesante de mi participación en “Rompiendo el Silencio” es que, aparentemente, no tenía mucho que ver con mi proyecto “Cafecitos con Don Germán”.

Pero en realidad sí.

Porque mi trabajo con el café nunca ha sido solamente hablar de una bebida.

He querido utilizar el café como una manera de conectar personas, culturas, historias y conversaciones.

Y eso fue precisamente lo que encontré aquella tarde.

Una conversación alrededor de un tema difícil.

Personas de diferentes generaciones.

Jóvenes mujeres con ideas y sueños.

Profesionales trabajando detrás de cámaras.

Un equipo documentando la experiencia.

Y un hombre que, después de 36 años de sobriedad, todavía siente que vale la pena hablar del alcoholismo.

Romper el silencio también es contar nuestra historia

Cuando terminé mi participación, me quedé pensando que quizás el verdadero valor de estos espacios no está solamente en lo que ocurre durante los minutos que estamos frente a una cámara.

Está en lo que sucede después.

En la conversación que comienza en una casa.

En una persona que escucha un testimonio y piensa: “Quizás yo también puedo cambiar.”

En una madre que reconoce una señal.

En un joven que decide no comenzar.

En alguien que busca ayuda.

Y en quienes entendemos que hablar de estos temas no significa mostrar nuestras debilidades.

Significa tener el valor de compartir nuestra experiencia para que alguien más pueda encontrar esperanza.

Por eso, para mí, aquella tarde en “Rompiendo el Silencio” fue mucho más que una participación televisiva.

Fue un encuentro con personas.

Fue una mirada detrás de cámaras.

Fue una oportunidad para regresar a una parte de mi propia historia.

Y fue, una vez más, una confirmación de algo que he aprendido durante mis 36 años de sobriedad:

A veces, romper el silencio puede ser el comienzo de una nueva vida.

Y desde LA Best, seguiremos contando esas historias.

Porque detrás de cada persona hay una historia.

Y detrás de cada historia, siempre hay algo que merece ser contado.

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