Zero Latitude Coffee: una historia de Ecuador que llega a los tostadores de Estados Unidos

 Por Germán Ángel | LABest.com / Cafecitos con Don Germán

Hay historias de café que comienzan en una finca, otras en una familia y algunas nacen de la necesidad de contarle al mundo lo que ocurre detrás de cada taza. La historia de Zero Latitude Coffee reúne las tres.

Desde Nueva York, esta empresa se ha dedicado exclusivamente a importar café verde de especialidad de Ecuador, creando un puente entre productores ecuatorianos y tostadores de diferentes lugares de Estados Unidos. Su filosofía se resume en una frase: “Every Lot Has a Legacy” — Cada lote tiene un legado.

Una empresa construida alrededor de una herencia familiar

Zero Latitude Coffee fue fundada por Socrates Manolopoulos, junto con sus hermanos William, Aristotle y Alexander. La empresa tiene su sede en Nueva York y trabaja con tostadores en Estados Unidos bajo un modelo basado en la trazabilidad, las relaciones con los productores y el acceso a pequeños lotes de café. 

Los hermanos Manolopoulos contemplando Cuenca, Ecuador, donde comenzó la historia ecuatoriana de su familia.

Pero para entender la empresa hay que mirar hacia Ecuador.

Socrates es un ecuatoriano estadounidense de primera generación, criado en Queens, Nueva York. Desde niño viajó regularmente a Ecuador y mantuvo una relación cercana con la cultura de su familia, especialmente a través de la comida y el café.

Después de desarrollar una carrera en tecnología y liderazgo educativo, encontró una nueva dirección al acercarse más profundamente al mundo del café de especialidad. Una experiencia en la comunidad cafetera de Hawái terminó ayudando a transformar esa conexión personal con el café en un nuevo propósito empresarial. 

Hoy, Socrates dirige las actividades de abastecimiento, revisión de calidad, logística de importación y relaciones con los tostadores, con una misión clara: darles una voz más fuerte en Estados Unidos a los productores ecuatorianos y a los cafés que producen.

Más que café: contar quién está detrás del lote

Uno de los aspectos que más llama la atención de Zero Latitude Coffee es que su propuesta no termina cuando el café llega a Estados Unidos.

La empresa trabaja para que cada lote tenga información sobre su origen, sus productores, sus características y su historia. El objetivo es que los tostadores no solamente puedan comprar un café, sino también conocer y contar la historia que existe detrás de él.

Su modelo se apoya en relaciones directas con productores y fincas familiares, pequeños lotes y trazabilidad. De esta manera, cada café puede llegar al tostador acompañado de información sobre el productor, fotografías de la finca y detalles del lote. 

Como explica Socrates:

“Cada lote tiene un legado.”

Y ese concepto resume buena parte de la filosofía de Zero Latitude Coffee: conectar el trabajo de los productores ecuatorianos con tostadores que buscan cafés diferentes, trazables y con una historia que contar. 

Ecuador, un origen que merece mayor atención

Para Zero Latitude Coffee, Ecuador representa mucho más que un país de origen.

La empresa destaca la diversidad de sus microclimas, sus altitudes, sus suelos volcánicos y la presencia de variedades de café poco comunes. Entre ellas aparecen Sidra, Gesha, Typica Mejorado y Typica Nacional, además de Bourbon, Caturra y selecciones específicas de productores. 

También existe una gran diversidad en los procesos utilizados para transformar el café: lavados, honey, naturales, doble fermentación, anaeróbicos y otros métodos cuidadosamente manejados. 

La empresa mantiene relaciones en regiones productoras como Loja, Pichincha, Imbabura y El Oro, entre otras zonas cafeteras del Ecuador. 

Una oportunidad para pequeños tostadores

Otro elemento interesante de este modelo es el acceso a pequeños lotes.

Zero Latitude Coffee señala que su propuesta está diseñada para tostadores independientes y medianos, cafés, educadores y consumidores especializados, sin que necesariamente tengan que comprometerse con volúmenes equivalentes a un contenedor completo. 

Esto abre una puerta interesante: un tostador pequeño puede trabajar con cafés ecuatorianos diferenciados y, al mismo tiempo, presentar a sus clientes información sobre el productor, la finca y las características del lote.

En otras palabras, el café deja de ser solamente un producto y se convierte en una experiencia de origen.

Cuatro hermanos y una historia que continúa

Quizás uno de los elementos más humanos de esta historia es la conexión entre familia, migración y café.

El documento de Zero Latitude Coffee presenta una historia familiar que se remonta aproximadamente un siglo, desde Mercedes Crespo en Cuenca, y que continúa con cuatro hermanos ecuatoriano-estadounidenses que buscan mantener viva esa herencia. 

Las fotografías incluidas en el material cuentan visualmente esa historia: los cuatro hermanos aparecen juntos contemplando Cuenca, mientras otra imagen presenta a mujeres fundamentales dentro de la herencia familiar, entre ellas Mercedes Crespo, Dora Smith Crespo y Norma Smith Villacres. 

Es precisamente ahí donde el café adquiere otra dimensión.

No se trata únicamente de importar granos verdes desde Ecuador hacia Estados Unidos. Se trata de mantener una conexión con un lugar, una familia y una memoria.

¿Por qué “Zero Latitude”?

El propio nombre de la empresa también tiene una relación con Ecuador.

“Zero Latitude” hace referencia a la geografía ecuatoriana y al punto donde se encuentran los dos hemisferios. La marca utiliza ese concepto para construir una identidad alrededor del origen ecuatoriano. 

Y quizá allí está una de las mayores fortalezas de la historia: convertir la geografía en identidad y la identidad en una historia que puede viajar junto con el café.

Del productor al tostador: construir un puente

En Cafecitos con Don Germán, una de las cosas que más me interesa del mundo del café es precisamente esa conexión.

Cuando hablamos de café, muchas veces nos concentramos en la taza: el aroma, el sabor, la acidez, el cuerpo o el método de preparación.

Pero detrás de esa taza existe una cadena humana.

Está el productor que cultiva; la familia que trabaja la finca; las personas que seleccionan y procesan el café; quienes evalúan su calidad; quienes lo comercializan; quienes lo importan; el tostador que transforma el grano verde y, finalmente, la persona que disfruta la bebida.

Zero Latitude Coffee está trabajando precisamente en uno de esos puentes: conectar a productores ecuatorianos con el mercado de tostadores estadounidense y ayudar a que la historia de cada lote no se pierda en el camino.

Una historia que apenas comienza

Actualmente, Zero Latitude Coffee presenta cafés verdes ecuatorianos como Gesha Natural, Typica Nacional, Typica Mejorado y el Zero Latitude Blend, aunque la disponibilidad de los lotes cambia de acuerdo con la temporada. 

Para quienes seguimos de cerca la evolución del café latinoamericano en Estados Unidos, historias como esta muestran algo importante: el futuro del café también está en contar mejor su origen.

Cada finca tiene una historia.

Cada productor tiene una historia.

Cada familia tiene una historia.

Y, como propone Zero Latitude Coffee, cada lote tiene un legado.

Desde Ecuador hasta Nueva York, y desde los tostadores hasta la taza del consumidor, ese legado puede convertirse en una nueva manera de conocer y valorar el café de especialidad.

Porque cuando conocemos la historia detrás del café, la taza sabe diferente.

Este artículo fue elaborado a partir del material informativo proporcionado por Zero Latitude Coffee para LABest.com y “Cafecitos con Don Germán”.



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