Colombian Relief Fest: la solidaridad colombiana cruzó fronteras para apoyar a familias en Colombia

Artistas, empresarios, voluntarios y miembros de la comunidad se unieron en Casa Contenta, Sherman Oaks, para una jornada benéfica que reportó $8,662 dólares en recaudación bruta antes de descontar los gastos del evento.

Por Germán Ángel | LA Best Magazine

SHERMAN OAKS, CALIFORNIA. — La solidaridad no conoce fronteras. Cuando una tragedia golpea a una comunidad, la voluntad de ayudar puede reunir a personas que, aunque se encuentren lejos de su país, mantienen vivo el compromiso con su gente. Ese espíritu se hizo presente el 10 de octubre de 2026 durante el Colombian Relief Fest, un encuentro benéfico celebrado en Casa Contenta, en Sherman Oaks, que reunió a integrantes de la comunidad colombiana y amigos de Colombia en torno a una causa humanitaria.

La jornada combinó música, gastronomía, danza, entretenimiento y trabajo comunitario con el propósito de apoyar a familias afectadas por el terremoto ocurrido en Colombia. La iniciativa estuvo vinculada a una campaña de ayuda relacionada con TECHO Colombia.

Según la información proporcionada por la organizadora, Paola Romero, el evento registró una recaudación bruta de $8,662 dólares, antes de descontar los gastos de producción, alimentación y otros costos operativos. El monto neto destinado a la causa deberá establecerse una vez concluya el balance financiero.

Más allá de la cifra, el festival mostró lo que puede lograrse cuando artistas, negocios, organizaciones y voluntarios ponen sus capacidades al servicio de un propósito compartido.

Paola Romero: liderazgo y coordinación de una iniciativa solidaria

Paola Romero asumió la responsabilidad de Project Manager del evento y coordinó los esfuerzos para reunir a artistas, proveedores, colaboradores, voluntarios y aliados.

Organizar una actividad benéfica implica mucho más que convocar al público. Requiere planificación, coordinación de equipos, administración de recursos, gestión de servicios y una comunicación constante entre quienes participan.

Romero contó con el apoyo de numerosas personas que contribuyeron de distintas maneras: algunas mediante donaciones, otras ofreciendo servicios, aportando su talento artístico, ayudando en la producción o difundiendo el encuentro a través de sus redes sociales.

El resultado fue una jornada construida gracias a una red de colaboración en la que cada aporte cumplió una función.

La familia Seco y sus proyectos: producción, moda y difusión

Uno de los pilares del evento fue el respaldo de la familia Seco a través de sus distintos proyectos.

Casa Contenta proporcionó el espacio para el encuentro, mientras que SMG (Seco Media Group Official) participó en la producción. Arminda Seco, conocida cariñosamente como Mama Seco, y su hijo Agustín Seco estuvieron entre los productores vinculados a la actividad.

La moda también tuvo un lugar destacado. Diosa by Seco, proyecto creativo de Pamela Seco, Vanesa Seco y Mama Seco, diseñó el atuendo que lució Paola Romero y vistió igualmente a Leidy Ospina y Ana Paula Reyes.

Por su parte, The ShuffleVerse, la convención de baile de Vanesa Seco, estuvo representada a través de su participación artística. Vanesa también subió al escenario como bailarina de champeta junto a su grupo.

Además de sus aportes a la producción y al entretenimiento, integrantes de la familia Seco contribuyeron a promover el evento mediante sus comunidades digitales y redes sociales. Vanesa Seco, además, mantiene un acuerdo directo con Smirnoff.

Su participación demuestra cómo los proyectos creativos y las plataformas digitales pueden ayudar a movilizar comunidades en torno a iniciativas de impacto social.

Gastronomía colombiana: trabajo voluntario y donaciones

La gastronomía fue uno de los componentes centrales de la jornada. Diversos negocios y colaboradores contribuyeron con alimentos, precios preferenciales y trabajo.

Vivis Gourmet Cuisine, bajo la dirección de Viviana Henríquez, aportó su tiempo y trabajo para la preparación de los alimentos. Su asistente de cocina, Lucía Vásquez, también colaboró voluntariamente con esfuerzo y dedicación.

Es importante precisar que los ingredientes y los alimentos se adquirieron con fondos del evento. Por ello, esos costos deberán incluirse en el balance financiero antes de determinar el monto neto destinado a la causa.

Papis Empanadas y Arepas Colombianas, a través de Santiago, ofreció un precio preferencial para 300 empanadas. La compra fue posible gracias a la donación de una persona que prefirió permanecer en el anonimato. La contribución de Papis consistió en ofrecer el precio especial, mientras que el costo de las empanadas fue cubierto por el donante anónimo.

Por su parte, Macondo Kitchen, con el apoyo especial de Patricia Blancheteau, donó 50 empanadas y 50 pasabocas.

Estas contribuciones reflejan las distintas formas de participar en una causa: donar productos, facilitar precios especiales o aportar el trabajo y la experiencia necesarios para atender a los asistentes.

Empresas, colaboradores y personas que hicieron posible el evento

El Colombian Relief Fest contó con la colaboración de empresas, emprendimientos y personas que aportaron desde diferentes áreas.

Smirnoff participó como donante de bebidas. A solicitud de la organización, su contribución se reconoce específicamente como una donación y no como patrocinio.

También colaboró Máximo Imperio Tequila, en una alianza gestionada con la participación de Irais García y Lina González, con Jesús Tovar como representante de la marca.

Deja Booth, con Daniela Pinilla y Miguel Marín, formó parte de los colaboradores del proyecto. Asimismo, Zucker donó alas amarillas, azules y rojas inspiradas en los colores de la bandera colombiana, que formaron parte de los atuendos de cuatro anfitrionas.

La promoción del festival recibió el apoyo de Melissa Martínez Communications, que colaboró en la creación del video promocional principal.

Otro colaborador destacado fue La Revista Colombiana, a través de su propietario, Luis Ramírez. Según la información proporcionada por la organización, Ramírez apoyó el proyecto desde sus primeras etapas, facilitando contactos y brindando su colaboración. La conexión con él fue posible gracias a Andrea Pedraza, cuyo apoyo ayudó a establecer ese vínculo.

Gracias a Leidy Ospina, también se logró contar con la participación de Electrolitos, que se sumó a los esfuerzos de la jornada.

Asimismo, Diamarys Leon contribuyó a cubrir la mitad de la tarifa del servicio de bartender, ayudando a reducir uno de los costos operativos del evento. Su apoyo económico se suma al de las personas que colaboraron para hacer posible la actividad.

Cada una de estas contribuciones, desde las donaciones de productos hasta el apoyo financiero y las conexiones profesionales, ayudó a sostener la iniciativa.

Dieciséis voluntarios: el corazón del festival

Detrás del escenario, la comida y las presentaciones hubo un equipo de 16 voluntarios que trabajó en diferentes tareas para hacer realidad el evento.

El grupo estuvo integrado por los mejores amigos de Paola Romero, algunos miembros de La Mesa de Solidaridad y voluntarios vinculados al Project Management Institute (PMI), organización en la que Romero también realiza labores voluntarias durante su tiempo libre.

Su participación recuerda que la solidaridad también se manifiesta a través de la amistad: personas que deciden acompañar, trabajar en equipo y ofrecer su tiempo para ayudar a una causa importante.

La Iglesia Bautista Camino al Cielo donó la mayor cantidad de botellas de agua para los asistentes. Esta contribución se concretó gracias a Hasbledy Morales y Marcela Mayorga, integrante de La Mesa de Solidaridad y miembro de esa congregación.

El esfuerzo de los voluntarios fue fundamental para atender las necesidades de la jornada. Su labor demuestra que, en una iniciativa benéfica, el tiempo, la organización y la disposición para servir son tan valiosos como los aportes económicos.

La Mesa de Solidaridad: colombianos unidos por su país

Una de las iniciativas humanas vinculadas al festival es La Mesa de Solidaridad, un grupo de aproximadamente 20 voluntarios activos que se conocieron en el Consulado de Colombia pocos días después del terremoto.

Movidos por el deseo de ayudar a sus compatriotas, decidieron organizarse de manera independiente para contribuir a las iniciativas solidarias relacionadas con la emergencia.

Es importante aclarar que La Mesa de Solidaridad no forma parte del Consulado de Colombia ni trabaja como una dependencia de esa institución. Es un grupo independiente de personas unidas por el deseo de apoyar a su país.

Entre las personas que se han destacado por su compromiso, sus donaciones y su participación activa se encuentran Clemencia Carroll, Pilar Yousefi, Beto Vargas, Iván Londoño, Priscilla Oviedo, Lina González, Ayled Zuluaga y Melissa Martínez.

Su participación refleja el valor del trabajo comunitario sostenido y de la voluntad de mantenerse involucrados en iniciativas que buscan ayudar a quienes atraviesan situaciones difíciles.

La presencia de integrantes de La Mesa de Solidaridad en el Colombian Relief Fest fue una expresión de ese compromiso, sumando esfuerzos desde Los Ángeles para acompañar a familias en Colombia.

Presentadoras y equipo audiovisual

La conducción del evento estuvo a cargo de Ayled Zuluaga y Melissa Martínez, quienes acompañaron el desarrollo de la jornada como presentadoras.

El trabajo audiovisual también tuvo un papel importante en la documentación y difusión de la iniciativa. Juan Ramírez y Florencia Provoste contribuyeron con la creación de videos para redes sociales, ayudando a registrar y compartir el esfuerzo colectivo.

Por su parte, Yuly Delgado estará encargada de crear uno de los videos que mostrará diferentes aspectos del evento, permitiendo que el público conozca mejor la jornada y a las personas que participaron.

La creación de contenido es otra forma de colaborar con una causa: ayuda a documentar el trabajo realizado, reconocer a quienes aportaron y mantener visible el mensaje de solidaridad.

Música, danza y cultura colombiana

El escenario del Colombian Relief Fest reunió diferentes expresiones musicales y culturales que aportaron ritmo, color y alegría a la jornada.

Entre los participantes estuvieron Vanesa Seco y su grupo de bailarines de champeta, Yari More, cantante de salsa, y Leidy Fire Soul, nombre artístico de Leidy Ospina.

También participaron The Baby Yaga, Ballet Folklórico Cielito Lindo de Simi Valley Sara Moguel y otro grupo de danza folclórica dirigido por Yeferson Producciones.

La programación musical contó con DJ Diomar, DJ David Herdz y Jaani Lliana, quien participó como DJ y bailarina de champeta.

En el servicio de bar estuvo Élida Hernández, cuya labor contribuyó al desarrollo de la jornada.

La presencia de artistas, bailarines, presentadoras y profesionales del entretenimiento permitió integrar distintas expresiones culturales en una experiencia que combinó celebración y compromiso social.

Una causa que trasciende el escenario

Como invitado de prensa de Lina Marcela Abella, en representación de LA Best Magazine, tuve la oportunidad de asistir al encuentro y conversar brevemente con Paola Romero sobre las personas que hicieron posible la actividad.

Durante la jornada también saludé a Martín Quiroz, abogado vinculado al Consulado de Colombia en Los Ángeles, y al vicecónsul Edison Porras. Estos encuentros formaron parte de mi experiencia como representante del medio y no implican atribuir al Consulado la organización o el patrocinio del festival.

Mi presencia me permitió conocer el esfuerzo de quienes unieron sus capacidades para llevar adelante esta iniciativa y reconocer el trabajo de muchas personas que, lejos de los reflectores, contribuyeron a que el encuentro fuera posible.

El balance del Colombian Relief Fest no se limita a una cifra. También se encuentra en las horas de trabajo aportadas, las donaciones, los servicios ofrecidos, los artistas que compartieron su talento y los voluntarios que dedicaron su tiempo a ayudar.

Con una recaudación bruta reportada de $8,662 dólares, el evento alcanzó un resultado inicial que deberá completarse con la contabilidad de los gastos y la confirmación del monto neto destinado a la causa.

Para una comunidad que mantiene profundos vínculos afectivos y culturales con Colombia, el festival fue una oportunidad de transformar la preocupación por las familias afectadas en una acción colectiva. Una muestra de que, aun lejos de casa, la solidaridad puede mantener vivo el sentido de pertenencia y el deseo de ayudar.

LA Best Magazine reconoce el trabajo de Paola Romero, la familia Seco, los colaboradores, los artistas, las presentadoras, los voluntarios y cada persona que aportó su tiempo, talento, recursos o contactos para hacer posible esta iniciativa.

Porque detrás de cada evento solidario hay una red de personas que decide actuar. Y cuando tantas voluntades se encuentran alrededor de un mismo propósito, la distancia deja de ser un obstáculo para demostrar que Colombia sigue presente en el corazón de su gente.





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